La UMH TV se hace eco de los resultados del estudio CiberHache tras el análisis de más de 200.000 tweets que se vertieron en la red social Twitter tras los atentados contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo.
La UMH TV se hace eco de los resultados del estudio CiberHache tras el análisis de más de 200.000 tweets que se vertieron en la red social Twitter tras los atentados contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo.
Hoy en día ya resulta habitual etiquetar el tema del que estamos hablando online con un hashtag o etiqueta, y, aunque no siempre ha sido así, este fenómeno ha surgido como elemento de activismo, como forma de elaborar campañas publicitarias o por mera diversion (González-Fernández, 2014). Sin embargo, tanta ha sido la moda de «taggear» aquello de lo que estamos hablando que ha llegado a alcanzar hasta aquellos temas de los que antiguamente sólo hablabamos delante de nuestros amigos y familiares en la intimidad que proporcionaban las charlas offline.
Es fácil, en este sentido, encontrar hoy en día las más hostiles manifestaciones en Internet sólo echando un vistazo a algunas etiquetas que usuarios publican en redes sociales como Twitter y Facebook, las cuales llegan incluso a alcanzar una alta actividad, convirtiéndose en Trending Topic verdaderas expresiones de odio.
Algunos ejemplos de ello son los hashtag #GaysNoMerecenIgualdad, #ViolaAunaLesbiana, #GordasNoPuedenSerFelices, así como #JudíosDebenSerExterminados.
Por que con sus narizes roban mas oxigeno de lo normal. #JudíosDebenSerExterminados
— Rodrigo™ (@Psy8rockdrigo) 27 de enero de 2016
#judiosdebenserexterminados el 97% de los conflictos en el mundo, son provocados por el judio, y su avaricia. pic.twitter.com/FCIZvKv15k — Ψ Marco Suarez Ψ (@SirSuarezx) 27 de enero de 2016
sero toleransia alos putos geys #gaysnomerecenigualdad
— el berguias (@nadienkinporte) 19 de enero de 2016
Los HT #EscúpeleAUnIndígena y #AhorquemosAUnJudío. Creado x de tuiteros identificados con #ResistenciaDeOdio pic.twitter.com/qwrrrJDrsp — RobertoPsyche (@RobertoPsyche) 17 de enero de 2016
Simplemente, asco. pic.twitter.com/QguwG1E1jX — Marina (@MarinaLiaison) 19 de marzo de 2016
En cambio, resulta de interés como la actividad de esos hashtags comienza a generarse a raíz de unos pocos mensajes discriminatorios y de odio, y derive en una charla violenta que critíca esas expresiones discriminatorias, todo ello, produciendo una conversación que, en ocasiones, llega a ser Trending Topic. Esta mayor visibilidad del hashtag de odio provoca, a su vez, que se reproduzca una mayor respuesta en ambos sentidos, violenta y de odio.
En esta línea, las dudas que suscita este fenómeno viral son varias, ¿está de moda el odio online? ¿porqué aquellos que no están de acuerdo con el hashtag lo mencionan, produciendo así un efecto Streisand? ¿porqué determinados usuarios lanzan etiquetas con una carga tan discriminatoria y violenta? ¿es la solución a este fenómeno que Twitter impida que determinados hashtags alcancen el TT?
A pesar de que las investigaciones que se están llevando a cabo desde el Centro Crímina siguen la línea de las charlas que surgen online tras algunos atentados terroristas, una mera observación de ambos fenómenos (el odio como respuesta a un evento real y violento, y el odio surgido online como respuesta a un «evento» creado en línea) deja entrever que los patrones de comunicación responden a dos tendencias principales: un mensaje con un trasfondo referente a la violencia física o la incitación a la discriminación hacia un grupo determinado, y una respuesta violenta desarrollada mediante un lenguaje soez y hostil, dirigido de una forma indeterminada y en el que no se traducen intenciones reales.
Sin embargo, las manifestaciones de odio y discriminación hacia colectivos que surgen de forma latente en el ciberespacio, en relación con algunos eventos, suscitan interés en dos sentidos. De una mano, la charla social de odio y discriminación hacia un colectivo particular, en su conjunto, como un reflejo de una opinión social real que se manifiesta a través del ciberespacio. De otro lado, el sujeto que odia, como particular, y que «aprovecha» determinados eventos que producen gran alarma social para sembrar sus «ideas anti-«. Estos sujetos, los haters, son perfiles merecedores de un seguimiento, por su alta participación en diversos temas, políticos y sociales, y que utilizan las redes sociales como micrófono para emitir sus ideas y buscar adeptos a ella.
Algunos de los resultados del análisis del discurso de odio y la comunicación violenta llevado a cabo a través del estudio de los tweets recogidos tras el atentado a Charlie Hebdo muestran que el 1’9 % del total eran violentos y de odio, de los cuales predominaba, principalmente, la comunicación violenta (73%), mientras que el discurso de odio representaba un 27% de los casos.
En este sentido, la islamofobia fue la tendencia de odio global que se mostró en Twitter tras los atentados, que se manifestaba a través de diversas formas de odio y mediante distintos insultos y expresiones despectivas, además de prejuicios y generalizaciones establecidas hacia árabes, musulmanes y personas que profesan el islam. Sin embargo, otros colectivos también fueron foco de odio, como catalanes y vascos, grupos políticos de derechas y de izquierdas, así como formas de odio dirigidas hacia el propio semanario satírico Charlie Hebdo, víctima del atentado.
De otro lado, se observó la discrepancia entre la comunicación violenta y el discurso del odio según los hashtags que componían la muestra, es decir, #CharlieHebdo, #StopIslam y #JeSuisCharlie. Así, se diferencia cómo el mayor volumen de mensajes violentos están concentrados en el hashtag #CharlieHebdo (86%), mientras que la comunicación violenta en #StopIslam (5%) y #JeSuisCharlie (9%) son mucho más baja. Por su lado, la mayor parte de mensajes de odio se encuentra en #StopIslam (58%), mientras que #CharlieHebdo (32%) y #JeSuisCharlie (10%) tienen una prevalencia más baja.
Sin embargo, la comunicación violenta y el discurso de odio es dividida, a su vez, en diferentes categorias que se diferencias entre sí. Dicha categorización, llevaba a cabo por el Prof. Dr. Fernando Miró, distingue entre cinco grupos principales atendiendo a los características del mensaje. A través de ella, los resultados muestran como las ofensas a la sensibilidad colectiva (67’8%) dominan, junto a la incitación a la discriminación y al odio por razón de grupo (26%), las formas de discurso violento y de odio en la charla social online tras los atentados.
Los factores que favorecen la radicalización yihadista no son sólo religiosos, sino también etno-culturales, socio-económicos, políticos y psicológicos. Todos ellos, potenciados en nuestros días por la gran capacidad de difusión que Internet ofrece a los mensajes más radicales. Lo sostiene, con buen criterio y amplios argumentos, Miguel Ángel Cano, Doctor en Derecho y profesor de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Granada, autor, además, del libro “Generación Yihad” y buen conocedor de la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes en Europa.
Mediante este titular presentó ayer el periódico Información el estudio sobre discurso del odio e incitación a la violencia en Internet, llevado a cabo desde el centro Crímina. En esta línea, el artículo explica tanto el procedimiento realizado para extraer los 2.274 tweets violentos y de odio como los criterios establecidos por el Dr. Fernando Miró para la selección y clasificación de los mismos, así como algunos de los análisis efectuados hasta el momento.
Sin embargo, el estudio del fenómeno a través de esta metodología será desarrollado del mismo modo para los atentados sufridos en París el 11 de noviembre, así como el reciente atentado contra el aeropuerto y metro de Bruselas.
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